20 sept. 2015

Será un poco tonto opinar sobre la sociedad, ya que yo soy parte de ella. Pero simplemente es ponerte a pensar, en todas las personas que se han vuelto alguien completamente distinto debido a las opiniones de las demás personas, a aquellas personas que sienten que no tienen futuro, a aquellas personas que sienten que la soledad las acompaña siempre. Creo que la discriminación no tendrá su fin nunca, porque es algo que todos hemos visto de temprana edad; algo iridiscente y ácido, pero a la vez tan amargo como lo es discriminar. No creo que alguna vez haya un final en éste tema tan delicado, no creo que alguna vez se pueda complacer a la sociedad: para los gustos se inventaron los colores. Y es tan sólo dejar de pensar un momento en ti, en tus fallos, en lo que has hecho para ser juzgado por la sociedad, y darte cuenta de que las personas jamás dejarán de criticarte. El fin de todo ésto vendrá tan significante como el primer beso y tan impactante como el último, porque puede que estés en una caja a tres metros bajo tierra, pero las personas seguirán hablando sobre ti, en éste mundo lleno de hipocresía y falsedad. El mejor consejo que tengo aquí, si es que puede llamarse uno, es que sigas tu camino. Si sigues prestándole atención a las demás personas cuando hablan sobre ti, morirás entre desgarradores gritos y locura.

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