6 dic. 2015

“Inventé pretextos para no quererle y él me dio motivos para hacerlo, levanté barreras para evitarlo y él derribó miedos. Huí para no sentir, pero las ondas de su radar fueron más rápidas y aquí estoy nuevamente desarmada, vulnerable, nostálgica, alegre, triste. Enamorada."

29 nov. 2015

Espera. Te despertaré por la mañana con mis labios apretados contra tu cuello. Espera. Besaré tu espalda y cada parte de tu cuerpo. No te vayas.  Aplastaré con mi boca tus labios.  Dejaré marcas de mordidas en tu hombro. Y mis huellas digitales en tus caderas. Quedarán bolsas bajo tus ojos por mantenerte despierto toda la noche.  Espera.  Espera.  Por favor. Espera.  

20 sept. 2015

Voy de mar y viento en un sinfín de decepciones, y no quiero hacerme la víctima, pero ésto no sé redactarlo en canciones. De esas decepciones de color de metal grisáceo, que te dejan los ojos hinchados y la alma pisada como un charco. Y sonará tonto tal vez, pero esa soy yo, con esa imagen de fuerte que siempre llevo, pero con mi debilidad ofendo. Y lo he hecho, he observado demasiado, en puntos efímeros para mal y preocupantes para bien. He visto la ciudad en sus más alarmantes puntos y felicidad momentánea, como una llamarada. Y me he sentido como una clavícula, por más tonto que suene, todos las tienen, pero pocos hacen que suenen. Creo que no he formulado tiempo de analizarlo pero sí para pausarlo. La vida cambia por cosas pequeñas, y son tus decisiones; como cuándo finalmente quisiste saber quién realmente usaba la falsa imagen de Santa Claus, o cuando caíste en el hipnótico trance de un primer beso. Me he visto en situaciones, personas y oraciones que de mi mente no salen, estoy jodida por la letra, pero no es preocupante. Mis amigos son lo más importante, el viento es humeante, y mi alma es como el vapor: desaparece al instante. He dado muchas vueltas a los asuntos, ya ni sé él por qué de seguir ésta frase, mis versos no tienen sentido, y ya te la habrás creído. De amor, libros y decepciones.

TEXTO EN TERCERA PERSONA

Raquel, ¿por qué eres así? Te lo han repetido constantemente y no quieres prestar atención. No entiendo por qué siempre pones a los demás frente a ti. No entiendo por qué a veces eres tan poco expresiva con las personas que más quieres y haces como si no te importaran. No le veo sentido a tu cambios de humor, a tus maneras de amar a alguien, porque, pasando mucho tiempo con alguien, puedes terminar cansada de esa persona fácilmente y pasar a evitarla. No entiendo por qué, hasta de niña, no te importaba lo que te pasara. Nunca entendí por qué te daba igual morir, o por qué tenías tantos sueños por cumplir, si la capacidad la tenías justo frente a tus ojos. Puedes ser muy indecisa, puedes decir cosas de las que te arrepentirás fácilmente, y puedes ser muy tonta a veces. En mi opinión, deberías quererte más; siempre serás tú, y nunca cambiarás. Deberías querer más a las personas alrededor; la mayoría del tiempo serán las mismas. Deberías querer al mundo; nunca girará en torno a ti, pero tampoco cambiará como un cristal. Deberías dejar de pretender ser feliz con las personas que te conocen y dejar de pretender no sentir nada contigo misma. Aprecia más. Vive más. No sigas reglas. Ten un horizonte, pero no tomes sólo un camino hacia éste. Cuenta cada segundo. Deja de pensar que eres un huracán cuando eres tan vagamente fuerte como una llovizna. Conviértete en alguien independiente. Baila. Ríe. No importa con quién estés, sino si su presencia tiene alguna importancia.
Orlando se ve continuamente opacado por las grandes ciudades de Estados Unidos, pero aquello no me evita estar orgullosa de mi residencia. Es un buen lugar, donde puedes sentarte y charlar, y unas cuantas críticas llevar. Yo soy originaria de Teddington, donde crecí en una enorme casa con mis dos hermanos y mi madre, pero Orlando es un lugar al que simplemente le tomé cariño, desde el primer momento. Yo soy así, espontánea pero detallista. En las cuantas paredes de un concreto fino, vivía una niña que desde que podía recordar tenía el enorme sueño de convertirse en una hermosa escritora, pero aquellos delirios se vieron tan rotos y tan inalcanzables que perdieron su luz propia. Esa niña que cantaba a los blues con su hermano mayor, y que era tímida hasta más no poder, sólo cesó al momento de crecer. La pequeña que, cuando hacía mucho frío, daba de su aliento en lugar de poner las manos para calentarse. Alguien que se preocupaba con intensidad y tenía ansiedad con facilidad. De sus padres tomó varias cosas más alla de lo físico, y en realidad la gente se ocupaba de recordárselo a seguido. Una persona pésima en muchas cosas. Una actriz a la que le gusta lo que hace. Una soñadora innata, que se enamora tan rápido como se desenamora, que cree en la igualdad para el hombre y para la mujer, y que hace lo posible para respetar la opinión de los demás. Estrecha las manos con el futuro y al pasado lo deja ir, sin importar las marcas que pudo dejar. Una actriz, de unos cortos veinte años, con vagos deseos de ser odiada, y con algunos trucos escondidos por la soledad. Esa simplemente soy yo. 
A lo largo de mi vida he recibido varios seudónimos; pocos de ellos se han ajustado a mi realidad. Tengo delirios de princesa, una brújula que no se ajusta a ningún horizonte y lo más seguro es que las acuarelas, sean combinadas, sin intenciones y escribiendo canciones.
La verdad, sólo tengo poca edad, poco para decir quien seré en la autoridad. Y me gustan las películas, no sólo en un viaje hacia Bruselas. Me gusta el té, pero prefiero el café. Un buen libro, es mi mejor amigo. Me gustan las acuarelas y no tanto la pintura en sí, soy admiradora de la moda y más que todo de los grandes diseñadores, también del cielo que te escuchará cuando llores. Me han dicho que quieren que mi cuenta lleve mis opiniones, pero en algunas ocasiones, soy mala dando colores. Mi sueño es ser una poeta. Los grandes escritores no dejan su punto de vista. Los poetas dejan su imaginación a flote, su lujuria y sus sentimientos, dando pequeños pasos; siendo ellos mismos y observando los diversos mundos. Sólo tienes una forma de saber la opinión del escritor, guiándose de sus letras y sobre lo que escribe. Quizá esa seré yo, pero mucho más sensible.
Será un poco tonto opinar sobre la sociedad, ya que yo soy parte de ella. Pero simplemente es ponerte a pensar, en todas las personas que se han vuelto alguien completamente distinto debido a las opiniones de las demás personas, a aquellas personas que sienten que no tienen futuro, a aquellas personas que sienten que la soledad las acompaña siempre. Creo que la discriminación no tendrá su fin nunca, porque es algo que todos hemos visto de temprana edad; algo iridiscente y ácido, pero a la vez tan amargo como lo es discriminar. No creo que alguna vez haya un final en éste tema tan delicado, no creo que alguna vez se pueda complacer a la sociedad: para los gustos se inventaron los colores. Y es tan sólo dejar de pensar un momento en ti, en tus fallos, en lo que has hecho para ser juzgado por la sociedad, y darte cuenta de que las personas jamás dejarán de criticarte. El fin de todo ésto vendrá tan significante como el primer beso y tan impactante como el último, porque puede que estés en una caja a tres metros bajo tierra, pero las personas seguirán hablando sobre ti, en éste mundo lleno de hipocresía y falsedad. El mejor consejo que tengo aquí, si es que puede llamarse uno, es que sigas tu camino. Si sigues prestándole atención a las demás personas cuando hablan sobre ti, morirás entre desgarradores gritos y locura.

12 sept. 2015

Encontrando mi rutina.

Como supongo que habréis notado, he estado unos cuantos meses ausente. ¡Y es que he descubierto que también me gusta escribir historias!

Por si queréis echarles un vistazo, aquí tengo mi pequeño rincón donde aparte de escribir, también traduzco algunas historias. Que, dejadme deciros, están en proceso de edición porque cuando empecé no conocía tantas expresiones en inglés como ahora, y por supuesto, con la práctica todo se mejora.

15 jul. 2015


Toma mi presente, mi futuro incierto y que el mundo nos recuerde por soñar despiertos


Alguien dijo alguna vez, que nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos. Yo soy de esas que siempre han dicho que no estamos locos, que sabemos lo que queremos. Que hoy daría el mundo por ti y mañana ni me acuerdo. Que ojalá no te hubiera conocido nunca, aunque sabes que es la mentira más grande que puedo decir, que ahora blanco y luego negro, pero el gris no está nada mal. Que te quiero pero te odio, y que no sé pensar sin recordarte. Yo a veces no reacciono, tú eres el que se debería dejar llevar. Dejarse llevar e ir a por aquello que te hace feliz. Que el tiempo corre demasiado deprisa, y lo único que no te va a gustar de la vida es que te va a parecer demasiado corta. Estas aquí para ser feliz y tengo la solución perfecta para ello.

19 jun. 2015

Ideas viajando.

Por ahí hablan de un primer amor vacío, de ese que define por orden de llegada y por manos agarradas.  Se dice te amo sin saber por qué y confunden amor con compañía, para que no le duelan los vacíos. Hablan del primer amor como si fuera la primera ocasión que miramos a una persona diferente, o que sentimos una adrenalina al verla pasar, pero estoy segura que eso no es. El primero, no es aquel que llegó a tiempo a nuestra vida, sino el que rompió las barreras del tiempo. Es aquel que nos enseñó a amar inclusive cuando no teníamos esperanza. El primero es aquel que nos hace sentir mejores que antes, que todo lo que no completamos, que las promesas que se quedaron, que los sueños que se rompieron sirvieron de algo.  Es aquel a quién eliges a diario como si fuera la primera vez, con quién decides aventurarte y aprender. El primer amor no es aquella persona que te agarra la mano, es aquella que se enreda contigo. Es aquel que te muestra el camino cuando no sabes ni a dónde ir, es quién te re define el amor, quién se encarga de sembrarlo en tus sienes y en la punta de tu lengua. Es aquel que estrena tu alma, que la renueva con un abrazo, quién te acaricia las heridas y su estancia es certeza de que todo estará bien. El primer amor no es quién te inicia, es con quién estrenas latidos y todo te parece nuevo. Es con quién decides estar dos mil eternidades y un poco más. Usualmente no llegan a la vez, pero si eso pasa, si de repente te interrumpe la vida una persona que es capaz de  ser el primero y te enseñe a amar, siéntete afortunado. 

“Me pregunto por qué los lunares se llaman lunares. 
¿Acaso son pequeñas lunas que habitan por todo el cuerpo esperando ser encontradas?”

“Me dijeron que evitara el café, que era adictivo, que era dañino, que si los riñones y que si los dientes amarillos. Pero tú me conoces bien; si me dicen algo, lo contrario haré.  También me advirtieron lo mismo cuando estaba contigo, que tu saliva un veneno, que tu corazón de hielo, que una utopía tu sinceridad y que tu egoísmo natural. 
Heme aquí ahora, con frío, sin droga, sin ti. 
Tendría que prestar más atención a los consejos…”

17 jun. 2015

Me dijeron que evitara el café, que era adictivo, que era dañino, que si los riñones y que si los dientes amarillos. Pero tú me conoces bien; si me dicen algo, lo contrario haré.  También me advirtieron lo mismo cuando estaba contigo, que tu saliva un veneno, que tu corazón de hielo, que una utopía tu sinceridad y que tu egoísmo natural.
Heme aquí ahora, con frío, sin droga, sin ti.
Tendría que prestar más atención a los consejos…

16 jun. 2015

Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público [Sátira: Texto completo.]

Dublín, Irlanda, 1729

Es un asunto melancólico para quienes pasean por esta gran ciudad o viajan por el campo, ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna. Esas madres, en vez de hallarse en condiciones de trabajar para ganarse la vida honestamente, se ven obligadas a perder su tiempo en la vagancia, mendigando el sustento de sus desvalidos infantes: quienes, apenas crecen, se hacen ladrones por falta de trabajo, o abandonan su querido país natal para luchar por el Pretendiente en España, o se venden a sí mismos en las Barbados.

Creo que todos los partidos están de acuerdo en que este número prodigioso de niños en los brazos, sobre las espaldas o a los talones de sus madres, y frecuentemente de sus padres, resulta en el deplorable estado actual del Reino un perjuicio adicional muy grande; y por lo tanto, quienquiera que encontrase un método razonable, económico y fácil para hacer de ellos miembros cabales y útiles del estado, merecería tanto agradecimiento del público como para tener instalada su estatua como protector de la Nación.

Pero mi intención está muy lejos de limitarse a proveer solamente por los niños de los mendigos declarados: es de alcance mucho mayor y tendrá en cuenta el número total de infantes de cierta edad nacidos de padres que de hecho son tan poco capaces de mantenerlos como los que solicitan nuestra caridad en las calles.

Por mi parte, habiendo volcado mis pensamientos durante muchos años sobre este importante asunto, y sopesado maduradamente los diversos planes de otros proyectistas, siempre los he encontrado groseramente equivocados en su cálculo. Es cierto que un niño recién nacido puede ser mantenido durante un año solar por la leche materna y poco alimento más; a lo sumo por un valor no mayor de dos chelines o su equivalente en mendrugos, que la madre puede conseguir ciertamente mediante su legítima ocupación de mendigar. Y es exactamente al año de edad que yo propongo que nos ocupemos de ellos de manera tal que en lugar de constituir una carga para sus padres o la parroquia, o de carecer de comida y vestido por el resto de sus vidas, contribuirán por el contrario a la alimentación, y en parte a la vestimenta, de muchos miles.

Hay además otra gran ventaja en mi plan, que evitará esos abortos voluntarios y esa práctica horrenda, ¡cielos!, ¡demasiado frecuente entre nosotros!, de mujeres que asesinan a sus hijos bastardos, sacrificando a los pobres bebés inocentes, no sé si más por evitar los gastos que la vergüenza, lo cual arrancaría las lágrimas y la piedad del pecho más salvaje e inhumano.

El número de almas en este reino se estima usualmente en un millón y medio, de éstas calculo que puede haber aproximadamente doscientas mil parejas cuyas mujeres son fecundas; de ese número resto treinta mil parejas capaces de mantener a sus hijos, aunque entiendo que puede no haber tantas bajo las actuales angustias del reino; pero suponiéndolo así, quedarán ciento setenta mil parideras. Resto nuevamente cincuenta mil por las mujeres que abortan, o cuyos hijos mueren por accidente o enfermedad antes de cumplir el año. Quedan sólo ciento veinte mil hijos de padres pobres nacidos anualmente: la cuestión es entonces, cómo se educará y sostendrá a esta cantidad, lo cual, como ya he dicho, es completamente imposible, en el actual estado de cosas, mediante los métodos hasta ahora propuestos. Porque no podemos emplearlos ni en la artesanía ni en la agricultura; ni construimos casas (quiero decir en el campo) ni cultivamos la tierra: raramente pueden ganarse la vida mediante el robo antes de los seis años, excepto cuando están precozmente dotados, aunque confieso que aprenden los rudimentos mucho antes, época durante la cual sólo pueden considerarse aficionados, según me ha informado un caballero del condado de Cavan, quien me aseguró que nunca supo de más de uno o dos casos bajo la edad de seis, ni siquiera en una parte del reino tan renombrada por la más pronta competencia en ese arte.

Me aseguran nuestros comerciantes que un muchacho o muchacha no es mercancía vendible antes de los doce años; e incluso cuando llegan a esta edad no producirán más de tres libras o tres libras y media corona como máximo en la transacción; lo que ni siquiera puede compensar a los padres o al reino el gasto en nutrición y harapos, que habrá sido al menos de cuatro veces ese valor.

Propondré ahora por lo tanto humildemente mis propias reflexiones, que espero no se prestarán a la menor objeción.

Me ha asegurado un americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y no dudo que servirá igualmente en un fricasé o un ragout.

Ofrezco por lo tanto humildemente a la consideración del público que de los ciento veinte mil niños ya calculados, veinte mil se reserven para la reproducción, de los cuales sólo una cuarta parte serán machos; lo que es más de lo que permitimos a las ovejas, las vacas y los puercos; y mi razón es que esos niños raramente son frutos del matrimonio, una circunstancia no muy estimada por nuestros salvajes, en consecuencia un macho será suficiente para servir a cuatro hembras. De manera que los cien mil restantes pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino; aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño llenará dos fuentes en una comida para los amigos; y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable, y sazonado con un poco de pimienta o de sal después de hervirlo resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno.

He calculado que como término medio un niño recién nacido pesará doce libras, y en un año solar, si es tolerablemente criado, alcanzará las veintiocho.

Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será por lo tanto muy apropiado para terratenientes, quienes, como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores derechos sobre los hijos.

Todo el año habrá carne de infante, pero más abundantemente en marzo, y un poco antes o después: pues nos informa un grave autor, eminente médico francés, que siendo el pescado una dieta prolífica, en los países católicos romanos nacen muchos mas niños aproximadamente nueve meses después de Cuaresma que en cualquier otra estación; en consecuencia, contando un año después de Cuaresma, los mercados estarán más abarrotados que de costumbre, porque el número de niños papistas es por lo menos de tres a uno en este reino: y entonces esto traerá otra ventaja colateral, al disminuir el número de papistas entre nosotros.

Ya he calculado el costo de crianza de un hijo de mendigo (entre los que incluyo a todos los cabañeros, a los jornaleros y a cuatro quintos de los campesinos) en unos dos chelines por año, harapos incluidos; y creo que ningún caballero se quejaría de pagar diez chelines por el cuerpo de un buen niño gordo, del cual, como he dicho, sacará cuatro fuentes de excelente carne nutritiva cuando sólo tenga a algún amigo o a su propia familia a comer con él. De este modo, el hacendado aprenderá a ser un buen terrateniente y se hará popular entre los arrendatarios; y la madre tendrá ocho chelines de ganancia limpia y quedará en condiciones de trabajar hasta que produzca otro niño.

Quienes sean más ahorrativos (como debo confesar que requieren los tiempos) pueden desollar el cuerpo; con la piel, artificiosamente preparada, se podrán hacer admirables guantes para damas y botas de verano para caballeros elegantes.

En nuestra ciudad de Dublín, los mataderos para este propósito pueden establecerse en sus zonas más convenientes, y podemos estar seguros de que carniceros no faltarán; aunque más bien recomiendo comprar los niños vivos y adobarlos mientras aún están tibios del cuchillo, como hacemos para asar los cerdos.

Una persona muy respetable, verdadera amante de su patria, cuyas virtudes estimo muchísimo, se entretuvo últimamente en discurrir sobre este asunto con el fin de ofrecer un refinamiento de mi plan. Se le ocurrió que, puesto que muchos caballeros de este reino han terminado por exterminar sus ciervos, la demanda de carne de venado podría ser bien satisfecha por los cuerpos de jóvenes mozos y doncellas, no mayores de catorce años ni menores de doce; ya que son tantos los que están a punto de morir de hambre en todo el país, por falta de trabajo y de ayuda; de éstos dispondrían sus padres, si estuvieran vivos, o de lo contrario, sus parientes más cercanos. Pero con la debida consideración a tan excelente amigo y meritorio patriota, no puedo mostrarme de acuerdo con sus sentimientos; porque en lo que concierne a los machos, mi conocido americano me aseguró, en base a su frecuente experiencia, que la carne era generalmente correosa y magra, como la de nuestros escolares por el continuo ejercicio, y su sabor desagradable; y cebarlos no justificaría el gasto. En cuanto a la mujeres, creo humildemente que constituiría una pérdida para el público, porque muy pronto serían fecundas; y además, no es improbable que alguna gente escrupulosa fuera capaz de censurar semejante práctica (aunque por cierto muy injustamente) como un poco lindante con la crueldad; lo cual, confieso, ha sido siempre para mí la objeción más firme contra cualquier proyecto, por bien intencionado que estuviera.

Pero a fin de justificar a mi amigo, él confesó que este expediente se lo metió en la cabeza el famoso Psalmanazar, un nativo de la isla de Formosa que llegó de allí a Londres hace más de veinte años, y que conversando con él le contó que en su país, cuando una persona joven era condenada a muerte, el verdugo vendía el cadáver a personas de calidad como un bocado de los mejores, y que en su época el cuerpo de una rolliza muchacha de quince años, que fue crucificada por un intento de envenenar al emperador, fue vendido al Primer Ministro del Estado de Su Majestad Imperial y a otros grandes mandarines de la corte, junto al patíbulo, por cuatrocientas coronas. Ni en efecto puedo negar que si el mismo uso se hiciera de varias jóvenes rollizas de esta ciudad, que sin tener cuatro peniques de fortuna no pueden andar si no es en coche, y aparecen en el teatro y las reuniones con exóticos atavíos que nunca pagarán, el reino no estaría peor.

Algunas personas de espíritu agorero están muy preocupadas por la gran cantidad de pobres que están viejos, enfermos o inválidos, y me han pedido que dedique mi talento a encontrar el medio de desembarazar a la nación de un estorbo tan gravoso. Pero este asunto no me aflige en absoluto, porque es muy sabido que esa gente se está muriendo y pudriendo cada día por el frío y el hambre, la inmundicia y los piojos, tan rápidamente como se puede razonablemente esperar. Y en cuanto a los trabajadores jóvenes, están en una situación igualmente prometedora; no pueden conseguir trabajo y desfallecen de hambre, hasta tal punto que si alguna vez son tomados para un trabajo común no tienen fuerza para cumplirlo; y entonces el país y ellos mismos son felizmente librados de los males futuros.

He divagado excesivamente, de manera que volveré al tema. Me parece que las ventajas de la proposición que he enunciado son obvias y muchas, así como de la mayor importancia.

En primer lugar, como ya he observado, disminuiría grandemente el número de papistas que nos invaden anualmente, que son los principales engendradores de la nación y nuestros enemigos más peligrosos; y que se quedan en el país con el propósito de entregar el reino al Pretendiente, esperando sacar ventaja de la ausencia de tantos buenos protestantes, quienes han preferido abandonar el país antes que quedarse en él pagando diezmos contra su conciencia a un cura episcopal.

Segundo, los más pobres arrendatarios poseerán algo de valor que la ley podrá hacer embargable y que les ayudará a pagar su renta al terrateniente, habiendo sido confiscados ya su ganado y cereales, y siendo el dinero algo desconocido para ellos.

Tercero, puesto que la manutención de cien mil niños, de dos años para arriba, no se puede calcular en menos de diez chelines anuales por cada uno, el tesoro nacional se verá incrementado en cincuenta mil libras por año, sin contar el provecho del nuevo plato introducido en las mesas de todos los caballeros de fortuna del reino que tengan algún refinamiento en el gusto. Y el dinero circulará sólo entre nosotros, ya que los bienes serán enteramente producidos y manufacturados por nosotros.

Cuarto, las reproductoras constantes, además de ganar ocho chelines anuales por la venta de sus niños, se quitarán de encima la obligación de mantenerlos después del primer año.

Quinto, este manjar atraerá una gran clientela a las tabernas, donde los venteros serán seguramente tan prudentes como para procurarse las mejores recetas para prepararlo a la perfección, y consecuentemente ver sus casas frecuentadas por todos los distinguidos caballeros, quienes se precian con justicia de su conocimiento del buen comer: y un diestro cocinero, que sepa cómo agradar a sus huéspedes, se las ingeniará para hacerlo tan caro como a ellos les plazca.

Sexto: esto constituirá un gran estímulo para el matrimonio, que todas las naciones sabias han alentado mediante recompensas o impuesto mediante leyes y penalidades. Aumentaría el cuidado y la ternura de las madres hacia sus hijos, al estar seguras de que los pobres niños tendrían una colocación de por vida, provista de algún modo por el público, y que les daría una ganancia anual en vez de gastos. Pronto veríamos una honesta emulación entre las mujeres casadas para mostrar cuál de ellas lleva al mercado al niño más gordo. Los hombres atenderían a sus esposas durante el embarazo tanto como atienden ahora a sus yeguas, sus vacas o sus puercas cuando están por parir; y no las amenazarían con golpearlas o patearlas (práctica tan frecuente) por temor a un aborto.

Muchas otras ventajas podrían enumerarse. Por ejemplo, la adición de algunos miles de reses a nuestra exportación de carne en barricas, la difusión de la carne de puerco y el progreso en el arte de hacer buen tocino, del que tanto carecemos ahora a causa de la gran destrucción de cerdos, demasiado frecuentes en nuestras mesas; que no pueden compararse en gusto o magnificencia con un niño de un año, gordo y bien desarrollado, que hará un papel considerable en el banquete de un Alcalde o en cualquier otro convite público. Pero, siendo adicto a la brevedad, omito esta y muchas otras ventajas.

Suponiendo que mil familias de esta ciudad serían compradoras habituales de carne de niño, además de otras que la comerían en celebraciones, especialmente casamientos y bautismos: calculo que en Dublín se colocarían anualmente cerca de veinte mil cuerpos, y en el resto del reino (donde probablemente se venderán algo más barato) las restantes ochenta mil.

No se me ocurre ningún reparo que pueda oponerse razonablemente contra esta proposición, a menos que se aduzca que la población del Reino se vería muy disminuida. Esto lo reconozco francamente, y fue de hecho mi principal motivo para ofrecerla al mundo. Deseo que el lector observe que he calculado mi remedio para este único y particular Reino de Irlanda, y no para cualquier otro que haya existido, exista o pueda existir sobre la tierra. Por consiguiente, que ningún hombre me hable de otros expedientes: de crear impuestos para nuestros desocupados a cinco chelines por libra; de no usar ropas ni mobiliario que no sean producidos por nosotros; de rechazar completamente los materiales e instrumentos que fomenten el lujo exótico; de curar el derroche de engreimiento, vanidad, holgazanería y juego en nuestras mujeres; de introducir una vena de parsimonia, prudencia y templanza; de aprender a amar a nuestro país, en lo cual nos diferenciamos hasta de los lapones y los habitantes de Tupinambú; de abandonar nuestras animosidades y facciones, de no actuar más como los judíos, que se mataban entre ellos mientras su ciudad era tomada; de cuidarnos un poco de no vender nuestro país y nuestra conciencia por nada; de enseñar a los terratenientes a tener aunque sea un punto de compasión de sus arrendatarios. De imponer, en fin, un espíritu de honestidad, industria y cuidado en nuestros comerciantes, quienes, si hoy tomáramos la decisión de no comprar otras mercancías que las nacionales, inmediatamente se unirían para trampearnos en el precio, la medida y la calidad, y a quienes por mucho que se insistiera no se les podría arrancar una sola oferta de comercio honrado.

Por consiguiente, repito, que ningún hombre me hable de esos y parecidos expedientes, hasta que no tenga por lo menos un atisbo de esperanza de que se hará alguna vez un intento sano y sincero de ponerlos en práctica. Pero en lo que a mí concierne, habiéndome fatigado durante muchos años ofreciendo ideas vanas, ociosas y visionarias, y al final completamente sin esperanza de éxito, di afortunadamente con este proyecto, que por ser totalmente novedoso tiene algo de sólido y real, trae además poco gasto y pocos problemas, está completamente a nuestro alcance, y no nos pone en peligro de desagradar a Inglaterra. Porque esta clase de mercancía no soportará la exportación, ya que la carne es de una consistencia demasiado tierna para admitir una permanencia prolongada en sal, aunque quizá yo podría mencionar un país que se alegraría de devorar toda nuestra nación aún sin ella.

Después de todo, no me siento tan violentamente ligado a mi propia opinión como para rechazar cualquier plan propuesto por hombres sabios que fuera hallado igualmente inocente, barato, cómodo y eficaz. Pero antes de que alguna cosa de ese tipo sea propuesta en contradicción con mi plan, deseo que el autor o los autores consideren seriamente dos puntos. Primero, tal como están las cosas, cómo se las arreglarán para encontrar ropas y alimentos para cien mil bocas y espaldas inútiles. Y segundo, ya que hay en este reino alrededor de un millón de criaturas de forma humana cuyos gastos de subsistencia reunidos las dejaría debiendo dos millones de libras esterlinas, añadiendo los que son mendigos profesionales al grueso de campesinos, cabañeros y peones, con sus esposas e hijos, que son mendigos de hecho: yo deseo que esos políticos que no gusten de mi propuesta y sean tan atrevidos como para intentar una contestación, pregunten primero a lo padres de esos mortales si hoy no creen que habría sido una gran felicidad para ellos haber sido vendidos como alimento al año de edad de la manera que yo recomiendo, y de ese modo haberse evitado un escenario perpetuo de infortunios como el que han atravesado desde entonces por la opresión de los terratenientes, la imposibilidad de pagar la renta sin dinero, la falta de sustento y de casa y vestido para protegerse de las inclemencias del tiempo, y la más inevitable expectativa de legar parecidas o mayores miserias a sus descendientes para siempre.

Declaro, con toda la sinceridad de mi corazón, que no tengo el menor interés personal en esforzarme por promover esta obra necesaria, y que no me impulsa otro motivo que el bien público de mi patria, desarrollando nuestro comercio, cuidando de los niños, aliviando al pobre y dando algún placer al rico. No tengo hijos por los que pueda proponerme obtener un solo penique; el más joven tiene nueve años, y mi mujer ya no es fecunda.

15 jun. 2015

Cuando las frases son meras conjunciones de palabras que describen vivencias de los corazones que alguien ha dejado grabadas en tinta y que lo expresa de ese modo o una música que será recuerdo de esos momentos inolvidables de algún lector apasionado...

30 may. 2015

Una copa de vino. La misma que roza los labios que, hace unos minutos, humedeciste tú con tus últimos besos. 
Por eso, odio las despedidas.
Porque no es sólo tu presencia, sino lo que consigues hacer con ella. No es sólo por tu materia, sino porque conviertes en real todo tu potencial. Porque consigues que mi sano juicio conozca la bipolaridad que siempre acuso de insana. Porque pones de patas arriba mi mundo y me conviertes en la persona más feliz de él. 
Por eso, odio las despedidas.
Porque me estrechas entre tus brazos y se desploma mi alma. Porque es un abrazo que despedaza mi esperanza, que aniquila mi paciencia, que perturba la incertidumbre y la calma que me induces cuando estás. 
Odio no saber cómo voy a sentirme la próxima vez que te vayas. Odio echarte de menos cuando aún estás conmigo. Odio sentir que te necesito tanto que desequilibras la parte más sana e independiente de mí. Odio tanto que te vayas… que descubro que eres lo que más he querido en la vida.
Me besas como si fuera el último de nuestras vidas. Me abrazas como si me protegieras de la peor catástrofe del mundo. Me miras como si penetrando mi alma consiguieras que, una parte de ti, se quedase en mi durante la ausencia. Odio tanto que te vayas…
Odio tanto que te vayas… que descubro que no es que odie las despedidas, sino que lo que más odio, es que sea la nuestra.
Y éstas fueron mis últimas palabras dirigidas a  ella.

27 abr. 2015

Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido. Primero, pensarán que exageras, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Poco a poco, irán naufragando, pedazos de recuerdos varados. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos,  son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos felices. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría,como una vez hice yo.
Por eso, cuando sepas de mí, disimula.
Haz ver que me olvidas. Y me acabarás olvidando. De verdad.

11 ene. 2015

algunas personas son poesía. no pueden describirse con adjetivos inútiles, la forma en la que pueden hacer que la gente se sienta es impresionante e inexplicable. la poesía es preciosa, un raro don que ni siquiera parece real, como si hubiera sido escrito por el susurro de una brisa.
él era poético y la forma en que la hacía sentir era algo más que el más grande escritor de todos los tiempos, no podía ni empezar a explicarse. tocó su alma, su cuerpo y su mente de una manera que no podía pensar en descifrar.
la poesía puede cambiar a una persona. todo depende de a quiénes afecta y qué interpretación se toma. todo en él era un verso diferente, toda preciosa y que fluye en una creación perfecta. para ella, era como si se enviara para ella sola, como un regalo envuelto en papel satinado y atado junto con un arco de oro puro.
pero con la poesía, siempre hay algo escondido detrás del papel de acero y los versos fluyen. un sentido de desesperación total está cubierto en el interior de la puntuación nítida y lenguaje florido.
él era la poesía y ella quería leer una y otra vez. para degustar sus palabras y absorber cada centímetro de su delicada forma.
sin embargo, para él, era simplemente un muchacho alternativo que se mudó a una nueva casa.
eso es lo que pasa con la poesía, que grita para hacerse notar,
pero no tiene ni idea del efecto que tiene.
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lista de reproducción: http://8tracks.com/cuddlycactuses/indie
“Yo pretendo que haya poesía en mi vida, y aventura, y amor. No la artística impostura del amor, sino el amor que es capaz de derrumbar la vida, impetuoso, ingobernable como un ciclón en el corazón ante el que nada se puede, ya te arruine o te embelese. Yo debo sentir ese amor”