16 ago. 2014

No le busques un significado a mis palabras, mis letras no siempre tienen motivo, no tienen un sentido cronológico, pueden hablar de mi ayer, mi deseo de hoy o mi anhelo de mañana, le escribo a lo que siento, a lo que experimenté, a lo que tuve, a lo que tal vez no tenga nunca. Describo sensaciones, sueños propios y ajenos. Escribo, sólo escribo.
Se me están escapando las palabras y tengo miedo, incluso ellas me abandonan, pero hay días así, días en que incluso las letras necesitan descansar de mí y es ahí donde la inspiración desaparece, la imaginación se pierde y el vacío me inunda.
Los versos se van de vacaciones abandonando a su escritor, a aquel que permanentemente los usa para hablar de tristezas, sexo y amor, para transmitir lo que es la vida, para conversar de todo con quien sea su lector. En esas horas de papel en blanco, pobre poeta cae en desesperación, no sabe qué ocurre, entra en una pseudo-depresión.
Los minutos siguen, ellos jamás paran, las letras muy tranquilas hablan de nada, el silencio ha inundado la mente del creador quien ahora respira, no puede hacer más, las palabras también deben de descansar y lo único que uno puede hacer es esperar.
Ya volverán y llegarán con fuerza, contarán historias que nadie podría pensar, el autor las oirá atento mientras en su mente piensa “No se imaginan cuánto las he llegado a extrañar.”


La verdad es que siento muchísimo haber tenido abandonado el blog, he estado de vacaciones y no encontraba el tiempo para dedicaros parte de mis pensamientos. Espero que me hayáis echado de menos, al igual que yo a vosotros x
¿Olvidar? No, yo no quiero olvidar. Pobre aquel que ha olvidado aquellos momentos en que fue feliz, pobre del que ha olvidado cómo sonreír, el que olvidó lo que llegó a sentir. Pobre aquel que dejó atrás lo que le hizo sufrir e ignoró lo que la vida le quiso enseñar, pobre del que negó sus lágrimas y pretendió haber estado siempre bien, del que ocultó sus heridas diciendo ya estar mejor y continuó como si nada, continuó como siempre volviendo a caer una y otra vez en lo mismo.
No, no quiero olvidar, lo que se debe de hacer es asimilar, sanar, aprender de lo que fue y lo que no pudo ser. No quiero olvidar, es mejor darle un significado beneficioso a lo que ocurrió, en cada suceso hay un para qué, no nos ceguemos en la inútil búsqueda del por qué.
No quiero olvidar pues no me quiero negar, no quiero ignorar que fui feliz y que lloré pues eso va a seguir pasando y no me la voy a pasar olvidando, quiero recordar que viví y que sentí, y en caso de olvidar aquello, no sabría lo que soy ni lo que fui.
Intentaba tenerte conmigo, pero te ibas con cualquier excusa. Era como tratar de tener agua en mis manos por un rato: no podía evitar que cayera.